Lúxor, la ciudad de los dioses y los grandes faraones

Viajar a Lúxor supone una experiencia inolvidable, como si viajaras al pasado en una máquina del tiempo a la época dorada de los legendarios reyes, reinas y dioses egipcios y, sobre todo, a la espléndida capital de su civilización.

Es una ciudad construida en capas: cada centímetro de ella ha sido testigo de una época de esplendor, para más tarde ser sustituida por nuevos monumentos de mayor belleza y grandeza.

Necesitaría dos meses enteros para disfrutar de Lúxor en todo su esplendor; no obstante, para aquellos viajeros con un calendario apretado, ponemos a su disposición un itinerario de dos días que, aunque dista de poder enseñarle todo lo que esta ciudad tiene que ofrecer, le permitirá degustar un poco de todos sus encantos.

El río Nilo separa en dos la antigua capital del glorioso Egipto. Si comienza por el noreste, podrá contemplar el complejo de templos de Karnak, el segundo centro religioso más grande de la antigüedad después del templo de Angkor Wat en Camboya. Karnak fue el complejo religioso más influyente del Antiguo Egipto: todo en él se construyó a una escala gigantesca. Este complejo, que tardó 2000 años en completarse, le dejará sin duda sin palabras, debido a sus enormes pilares decorados, sus obeliscos, estatuas y templetes. ¿Sigue pensando en quedarse solo dos días? De acuerdo, prosigamos.

Si nos dirigimos hacia el sur, encontraremos el museo de Lúxor, seguido del templo de Lúxor. Construido durante el Imperio Nuevo por Amenhotep III y Ramsés II, el templo de Lúxor está consagrado a Amón-Ra, considerado el dios de los reyes y el rey de los dioses. Bajar la Avenida de las esfinges, que un día conectó el templo de Lúxor con el complejo de Karnak, es un paseo digno de admirar, especialmente porque caminaremos bajo la custodia de la gigantesca estatua de Ramsés II.

Sin embargo, ver estas maravillas a la luz del día no será suficiente, ya que contemplarlas durante el festival nocturno de luz y sonido Sound and Light es de visita obligada, rodeado de los mercados y los muchos restaurantes especializados en comida egipcia que le ofrece esta antigua ciudad.

Además, el río Nilo será su compañero de viaje, ya que fluye paralelo a la calle Cornish, con falucas y marineros que le invitarán a cruzar a la otra orilla de la capital, al otro lado del gran río.

En la otra orilla podrá disfrutar de un emocionante paseo por los numerosos lugares de descanso de los antiguos nobles, reyes y reinas egipcios, e incluso podrá contemplar una vista aérea si decide realizar un paseo en globo aerostático.

Desde los colosos de Memnón al gran templo Deir el-Bahari de la reina Hatshepsut, y desde el valle de las reinas, en el que descansa la preciosa Nefertiti, al valle de los reyes, donde el fastuoso rey Tutankamón aguarda su visita.

Asimismo, e incluso si tiene poco tiempo, deberá rendir homenaje a Tutmosis III, el antiguo Napoleón de Egipto, y no olvide realizar una parada en la pequeña casa del arqueólogo Howard Carter.

¿Se acabaron sus dos días? Ya ha podido disfrutar de un aperitivo de Lúxor; la próxima vez, prepárese para el plato fuerte. Lúxor es un diamante en bruto, el museo al aire libre más grande del mundo, pero solo para aquellos que dispongan del tiempo y el espíritu necesarios para conocerlo en persona, y para apreciar su esplendor. Ver para creer: Lúxor le invita no solo a caminar, sino a observar, sentir y vivir como un egipcio.