La cocina egipcia del Ramadán: deliciosos pecados en un mes santo

Añadido el may. 28, 2018

El Ramadán es el mes sagrado del año musulmán, o hijri, así como el más famoso y estudiado.

Aunque destaca principalmente por sus actividades religiosas, los egipcios también lo celebran mediante diversos placeres terrenales, como los alimentos y las bebidas.

Para los egipcios, como para la mayoría de los musulmanes, la tradición de romper el ayuno en fechas determinadas es una práctica común. Estas fechas representan una recarga de energía para el organismo y permiten a los cuerpos deshidratados asimilar una gran cantidad de azúcar, la cual, unida al consumo de agua, otorga al cuerpo toda la energía y la vitalidad que necesita; a su vez, prepara el estómago para los próximos placeres gastronómicos.

La cocina egipcia es única en su estilo y consta en su mayoría de platos vegetarianos.

Por ejemplo, apuesto a que la mayoría nunca ha oído hablar del jute. Todos creíamos que la mulujíe, o molokheya, como se denomina en árabe, no existía fuera de Egipto, pero estábamos equivocados. Este plato también se sirve en otros países de Oriente Medio, como en el Líbano, donde, en lugar de una sopa, adopta la forma de un salteado con los mismos ingredientes.

Esta deliciosa sopa verde es rica en sabores gracias a la presencia del ajo y el cilantro.

Otro plato auténtico egipcio es el mahshi, un relleno preparado a base de arroz, hierbas, salsa de tomate y especias, que se utiliza para rellenar verduras como la berenjena o las hojas de col o de parra. Se trata de uno de los platos preferidos de los egipcios.  

Asimismo, tras un largo día de ayuno, el fattah, compuesto a base de arroz, migas de pan y carne, y aderezado con una salsa picante de ajo y vinagre, se convierte en un verdadero y delicioso manjar. Se sirve principalmente en un tazón, y, normalmente, en ocasiones de buen augurio, como el Ramadán. También puede añadirle una guarnición de perejil para darle un sabor añadido.

A su vez, el refrescante estofado de okra, servido con cordero o carne de vacuno, se establece como otro plato ideal para el iftar, la comida nocturna típica del Ramadán. Después de que concluya el plato principal, llega la hora de los postres, otro de los muchos placeres propios del mes santo.

En este caso, los dulces y los postres aromáticos constituyen uno de los platos finales más memorables.

Por ejemplo, el konafah es un dulce egipcio compuesto de fideos que forman una pasta muy fina. Esta pasta se mezcla con mantequilla y se envuelve en un relleno de nueces, nata montada, o ambos.

La basbousa es otra de las delicias egipcias. Se trata de un pastel dulce al que, para deleite del consumidor, se le suele añadir coco.

Feliz Ramadán y... ¡buen provecho!