Celebración de un gran descubrimiento y de la preservación de la historia

Añadido el dic. 24, 2017

En 1813, el orientalista suizo Jean-Louis Burckhardt halló el friso superior de un gigantesco templo. Burckhardt habló de su descubrimiento al explorador italiano Giovanni Belzoni, el cual viajó a su encuentro pero no consiguió excavar una entrada para acceder al templo. Belzoni regresó al lugar en 1817, y esta vez sí logró penetrar en el complejo de templos, que más adelante sería conocido en todo el mundo como el Gran Complejo Templario de Abu Simbel.

Este complejo templario está situado en la orilla occidental del lago Nasser, 230 kilómetros al sur de Asuán. El complejo forma parte de un emplazamiento considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO denominado "Monumentos Nubios", que empieza en Abu Simbel y desciende río abajo hasta Filé. Los dos templos se excavaron originalmente en la ladera de una montaña, en el siglo XIII a.C. durante el reinado del rey Ramsés II, de la XIX dinastía. Su objetivo era perpetuar la memoria del rey y su gran amor por su reina Nefertari, así como conmemorar su victoria en la batalla de Qadesh.

En 1968, el complejo se reubicó de forma íntegra en una loma artificial creada sobre una estructura en forma de cúpula, situada más arriba de la Presa Alta de Asuán. Esta reubicación fue necesaria para evitar que los templos quedaran sumergidos por las aguas durante la creación del Lago Nasser, la enorme reserva artificial de agua formada tras la construcción de la Presa Alta de Asuán en el río Nilo.

Entre 1964 y 1968, toda la construcción se cortó cuidadosamente en bloques de piedra de unas 20 toneladas, se desmontó y se colocó en una nueva ubicación unos 65 metros más elevada y unos 200 metros más alejada del río, en lo que ha sido uno de los mayores desafíos de la historia para la ingeniería arqueológica.

El templo había sido ubicado por los antiguos arquitectos egipcios de forma que el día 22 de octubre y 22 de febrero los rayos del sol penetraban en el santuario interior. Supuestamente, estas fechas coincidían con el día del nacimiento y de la coronación del rey, respectivamente. Debido al desplazamiento del templo, cada uno de estos dos acontecimientos se ha aproximado un día al solsticio, de forma que ahora se producen el 21 de octubre y el 21 de febrero.

El año 2017 ha sido testigo de grandes celebraciones en conmemoración del descubrimiento del templo por parte de Belzoni y en recuerdo de aquellos hombres que han ayudado a arrojar algo de luz sobre la grandeza histórica de este país y a preservarla.